BORDER LINE IN CUSCO
Este es un fragmento del simpático grupo que estuvo dirigido por Laurent Bouchain (el del cabello blanco en la foto) en lo que por primera vez en los oídos de los actores de teatro cusqueño llego como “teatro político”, pero no se entienda estas palabras como un teatro panfletario, de posiciones contestatarias o reaccionarias, entiéndase (como pude entender) que es un teatro de contexto, de circunstancia, de acción y pensamiento sin ninguna búsqueda de juicios de valoración sobre lo que está bien y lo que está mal, es más bien el arte escénico como una interrogante constante a la vida, a todo aquello que construimos, y destruimos, una reflexión sobre las ideas y creencias que mueven al ser humano.
El taller duró dos semanas, cada día de tres a cuatro horas, lo que las ganas y el cuerpo daba para responder a un director de origen belga.
El grupo tuvo la particularidad de estar formado por actores de profesión, algunos aficionados, novicios y algunos sencillamente: curiosos de las artes escénicas; también la diversidad se dio en las edades, que iban desde los 15 años hasta los 50, cada uno de ellos con una percepción completamente distinta de lo que el "teatro político" podía causar en ellos. El taller tubo como finalidad montar una pieza teatral, la cual se edifico en cuatro días, ni más ni menos. En ese tiempo se armó la historia de un conocido crimen en las calles de Bélgica (conocido para ellos claro está), un crimen de perfiles racistas. Esta historia no fue difícil adaptarla a las circunstancias locales y nacionales; al final el ser humano es el mismo animal en cualquier lugar del planeta, comete las mismas aberraciones con sus semejantes. Desde que el mundo es mundo y desde que el primer homo habilis tubo conciencia de su fuerza y destreza para dividir y seleccionar a los unos de los otros.
El grupo paradójicamente estaba integrado por peruanos de todas las canteras sociales, sumados a un canadiense y dos europeos, todos de distintos colores y tamaños, cada uno más distinto que el otro en forma y contenido, algunos más radicales que otros, “ellas” más numerosas que “ellos”. También pasábamos desde los católicos a los ateos confirmados, gracias a dios, y usando la imaginación, también teníamos algunos protestantes, hinduistas y taoistas, toda esta rosa cromática en un grupo de 18 seres humanos que aún creen en este planeta y el ser humano, pero que a veces como cualquiera de nosotros, duda hasta de su sombra y de sus orígenes divinos.

Autor: Braddy Romero | Fecha: 11/06/2006


DE VUELTA AL BARRIO
Desde las profundidades acuáticas de la vida solariega, vuelvo para compartir algunas experiencias que en el Cusco se dan. En estos últimos meses los movimientos artísticos fueron de vital importancia para el desarrollo del pensamiento social en Cusco, sobre todo en su reducido círculo de artistas. La ciudad ha tenido la visita de artistas nacionales y extranjeros, cada uno de ellos con formulas conceptuales para entender el mundo. Algunos más conservadores en sus formatos, otros mucho más desenfadados en sus posturas teóricas, y hay también de los que son demasiado imposibles de entender, al punto de verlos hundirse en la soledad de sus ideas revolucionarias. También están los concursos que buscan darle forma al triste mercado de arte en el país y sobre todo en el Cusco. Curadores que visitan la milenaria ciudad y que definen las líneas estéticas a seguir; buenos muchachos que escuchan la lección del intelectual sin proferir una sola objeción. Pues bien habrá más noticias del Cusco y su fértil vida cultural, y claro algunas anécdotas de la ciudad mezquina y miserable que también es el Cusco, lejos de sus galerías, museos y teatros.
Autor: Braddy Romero | Fecha: 10/06/2006


FIN DE FIESTA
LA MUESTRA SE FUE, COMO SE VAN LAS GOTAS DE AGUA SOBRE LA PIEL, PASÓ COMO PASAN LAS SOMBRAS FURTIVAS DE LOS GATOS A MEDIA NOCHE.

VISITANTES NACIONALES, LOCALES Y LOS INFALTABALES EXTRANGEROS VIERON Y DEJARON SUS PERCEPCIONES ESTÉTICAS EN UN CUADERNO SENCILLO, UN CUADERNO ADAPTADO PARA HACER DE EL UNA MEMORIA COLECTIVA, FÁCIL DE LLEVAR Y RELEER.

EL MINIMALISMO NO ES UNA DE LAS MANIFESTACIONES FAVORITAS DE LOS SERES HUMANOS POR SUS ESCASOS RECURSOS PARA PLANTEAR LAS IDEAS, LAS FORMAS, LOS CONTENIDOS, NO ES MUY ATRACTIVA POR QUE EXIGE UNA DOSIS MÁS DE PACIENCIA PARA ENCONTARLE LA PUERTA, Y UNA SOBREDOSIS EN CAPACIDAD DE OBSERVACIÓN PARA ENCONTRAR LA LLAVE QUE NOS ABRIRÁ EL PLACER ESTÉTICO.

EN ESTOS AÑOS EL MINIMALISMO NO SE HA MANIFESTADO SÓLO EN MIS TELAS, MI PROPIO ENTORNO SE HA REDUCIDO, SE HA SIMPLIFICADO, SINTETISADO Y CONTRAIDO Y POR CONSECUENCIA MI ESPACIO FÍSICO HA SUFRIDO LOS MISMOS MOVIMIENTOS BRUSCOS DE CONTRACCIÓN, ESO ME HA LLEVADO A EXPERIMENTAR LA INMOVILIDAD, "LA INMOVILIDAD TAOISTA", AQUELLA QUE YA IMAGINABA AL ÁTOMO COMO PARTE ESENCIAL DE LA MATERIA. LA INMOVILIDAD QUE PERMITE CONTEMPLAR EL MOVIMIENTO DEL UNIVERSO.

ESTA INMOVILIDAD ME PERMITE RECONOCER LA SENCILLES DEL COLOR Y LA TEXTURA DEL TEXTO, LA GASIFICADA FORMA DEL CONCEPTO Y EL DISCURSO, PERO ESAS SON EXPLORACIONES PLÁSTICAS QUE AÚN ESTÁN EN PROCESO DE MADURACIÓN, HASTA ENTONCES NO HAY MÁS QUE CONTAR.

Autor: Braddy Romero | Fecha: 03/04/2006


LA CEGUERA
La imagen de la izquierda es el diseño del afiche para la primera muestra del año, y que al mismo tiempo también es la primera muestra después de dos años en el sótano del desgano.
Esta muestra se debió de hacer hace un año, pero las circunstancias y el poco interés en hacer muestras en un sistema de producción de arte que tiene quebrada la parte de distribución y venta, no causa mayor expectativa que la de una fiesta más, donde puedes hacer cháchara con los amigos del circuito, del circulito vicioso.
Volver al carril de los buenos modales es algo difícil, pero no imposible con una dosis de ceguera, ahí vamos, habrá que taparse si no los dos ojos, uno al menos, para que no incomode la realidad.
Autor: Braddy Romero | Fecha: 15/03/2006


LAS ZAPATILLAS NARANJA
ESTE TEXTO SE TERMINÓ DE HACER HOY A LAS DOS DE LA TARDE, LO TENÍA POSPUESTO YA HACE DOS SEMANAS, AL FINAL RESULTO ALGO INTERESANTE QUE VALE LA PENA COMPARTIRLO. ESTÁ DEDICADO A GABRIELA HOLLAND, EN CUALQUIER PARTE DE EUROPA Y AL RECUERDO DE SUS ZAPATILLAS ROJAS A MEDIA LUZ.



ZAPATILLAS NARANJAS

Despertar, saber que nada ni nadie espera, que no hay obligación, mucho menos derecho. Ausentarse, eso está en uno, aparecer, eso está en los demás, responsabilidad: difícil tarea, si se ha vivido al otro lado de la vereda. Las ventanas, el sol, o las nubes, el olor a humano guardado dentro de la frazada, todo licuado como los paisajes de Turner. Mi cuerpo escapó del sueño, abrí los ojos con el mismo desgano de siempre, aunque esa mañana era algo más intenso el desasosiego cotidiano. “¿Quien eres?” pensé, “Braddy” conteste a media voz, “no, no, no quiero saber tu nombre, quiero saber quien eres”, continué “cosa seria compañero”, respondí nuevamente a media voz, “estás loco” pensé en completo silencio. Alrededor mío busqué algo que pudiera responder mi pregunta. El reloj circular de madera que está en la pared marcaba las diez de la mañana, y cada paso era pesado y mecánico, como todos los relojes, y ese trayecto pesado era como grandes estocadas, pensé en mis 29 años acumulados en un “charco de culpas”, sí César siempre, César, el de la cara contrastada, el del anillo misterioso, el de la corbata, el de Paris, el de Georget. Me sentía tan complacido de que hubiera existido y escrito tanto, o lo necesario, que me hubiera gustado ser amigo suyo, en su coñac, en su cajita, ser al lado suyo el que llora por la que lloraba, interhumano, provecto, para vivir en un poema suyo, hecho de puritas palabras y tildes. Sonreí como los locos, difícil en mi mismo, cerré los ojos y pensé “una palabra quebrada con tilde ausente”, ese podía ser yo: un verso que se tiene que leer entre sueños para entender la profundidad de cada vocal abierta y la superficialidad de cada consonante diluida. Me removí como un gusano entre las frazadas, queriendo negar el sol con las manos en la cara; el sabor de la noche anterior me provocaba un ligero picazón en la garganta, trataba de hacer una imagen fija de la noche que se había disuelto con la lluvia, de la mujer a la que había besado, de las palabras que había armado, una cabaña de algodón en mitad de la lluvia, un reproche con dirección peligrosa. Un recuerdo falso, fabricado a fuerza de querer, de desear. El reloj seguía caminando, no había ganas para despertar, podía llegar ahí a mis treinta años, en una casa que no era mía, en una cama que no era cama, con una vida que no era un proyecto de vida, sin un apellido pesado en la cabecera, sin un pasado de corbatas, de charreteras, de sombreros y tierra en mapas. Sin un futuro frente al mar o frente a un árbol de cerezo, no tenía nada que pudiera perturbar mi letargo de años, era mejor estarse dormido, ahí entre la sabana, entre las frazadas, entre todas esas cosas que con el tiempo se vuelven el único refugio a las guerras que se hacen con tinta y papeles. Cuando se está en la cama y despertar se hace un mundo, el mundo se hace de dos maneras: con un ojo o con los dos, no hay más, y todo está al nivel de la nariz. Si hay ruido, es sólo eso, el ruido de afuera. Jugué con mis ojos normales, con estos ojos que no son claros ni oscuros, pero saben ver más allá del iris. No son de color verde o azul, pero igual se hunden cuando hay que ahogarse. Busqué con mis ojos sencillos algo que me dijera quien era yo esa mañana. El conejo de frac abandonado a mi costado me recordó lo que alguna vez imaginé ser, sus ojos de plástico eran más ciertos que algunos ojos de verdad, esa tristeza sintética era más real que la mía, su ropa de falsa tela más real que algunas de mis corbatas y la suavidad de su falsa piel de conejo me entristeció de momento, acaricié esa piel de conejo que se hizo a mano y máquina, su piel sin sangre, sin color, pero una piel que de tocarla me recordó el mar, el lago, las noches a media luz, vestidos deslizándose entre mis dedos. Ésa era una piel que me recordó a otra. Al rato, embotado de tantos recuerdos, negué al conejo, como sólo yo he aprendido a negar las cosas, como suelo negar a las personas; y puedo asegurar que es todo un arte desaparecer a las personas, ver a través de ellas, hacerlas invisibles , y no se consigue adaptar la carne a esa experiencia de un día a otro, es un arte que se práctica, como el jardinero práctica cotidianamente con las raíces y las hojas, como la niña práctica el valet frente al espejo, como el carnicero riguroso práctica con el cuchillo sobre la carne muerta. Algunos hemos practicado con tanta frecuencia el arte de anular a las personas que se ha vuelto una ceremonia de culto. Luego de anular al conejo y todos los recuerdos epidérmicos que me traía, fijé la mirada en mis libros, esos libros a medio entender que estaban dispersos en el suelo, sentía que muy poco podían decirme sobre la noche anterior y sobre ese sabor que es físico y que al mismo tiempo no lo es. Traté de imaginar en que página podrían hablar sobre los falsos recuerdos, sobre noches lluviosas, sobre besos intermedios y mujeres de algodón, sobre el maldito sabor a nada en la garganta y el vació en la memoria. Miré el libro rojo de Piere Duviols, y pensé que Guaman Poma había omitido ciertos temas de interés, olvidó hablar de cómo eran las noches a medio hacerse, de hombres y mujeres a medio hacerse, aunque él menciona sobre las lluvias y ciertas enfermedades del alma que vienen con la lluvia y los vientos de agosto, pero no creo que él se haya referido a noches como las que había pasado en Enero. Veinte grados a la derecha, el globo de mi ojo hizo el esfuerzo para leer “QUEHACER 114” , si, en eso estaba pensando, en “qué hacer con esa noche a medias, con ese beso completo, con la mujer borrosa que se había ido”, traté de recordar el contenido de la revista y me dije que era imposible encontrar lo que quería en esas páginas, recordé por asociación de temas que alguna vez había leído un artículo sobre Vladimir Navokov y las nínfulas que flotaban en sus relatos, pero no era el tema que necesitaba, ahí no hablaban de las noches en blanco, las medias palabras y de las gargantas con sabor a nada “¿Por qué se estaba volviendo inútil tanta letra?” Todos esos libros se estaban descomponiendo, se estaban desmoronando. Junto a la revista bimestral estaba el Tao Te Ching, de Lao Stu, lo miré y me contesté con rapidez: “no”, ahí no había lugar para jugar ni para andarse en serio, el tao era un lugar para llegar sin haberse ido, un espacio para caminar sin moverse, yo quería que lo mío tuviese una respuesta menos ambigua, quería que tuviese la seriedad del mundo sencillo, la naturalidad del dolor animal, algo así como una novela de Vargas Llosa o de Cabrera Infante, quería que las respuesta estuviera estructurada como un parte policial, como un decreto ley, o algo así, algo para tomarse con mucho cuidado, y reflexionar tomando una cerveza con los amigos, o fumarse un porro con los no muy amigos. Era inevitable, no había nada en los libros, miré el anaquel y por primera vez sentí que no había valido la pena haber gastado tanta plata y tanto tiempo comiendo páginas impresas, si después de tantos años no sabía como hacer con una noche a medias, con una historia a la mitad, con una mañana partida, con una mujer que no existía, con la lluvia que se había instalado en mi habitación y se negaba a dejar de caer. Nada a mi alrededor me pudo decir algo, no hubo siquiera un balbuceo o una incoherencia, como esos gaseosos diálogos de Tarantino. Ningún rincón podía decir nada. “¿Dónde estaba toda esa filosofía animista que en viejos tiempos me animaba?.” Grite a mis pasados 19 años “Si dejar de pensar fuese tan fácil mujer” pensé en voz alta, mientras que desde lo más recóndito de mis dendritas se armaba la imagen casi divina de la mujer que se había disuelto en mis brazos la noche anterior. Puse mis dedos sobre mi boca, sellándola, tratando de retener mi recuerdo, mi último recuerdo, mi primera lluvia del mes, mi última lluvia del año, mi reproche, las mezquinas confesiónes. Me incorporé con dificultad, la noche no quería dejarme el cuerpo, respiré con exageración, para sentirme algo vivo, algo despierto, medianamente decidido. Miré al pie de mi cama, y por un momento dude de ser yo el que estaba ahí recostado, o de estar en la habitación correcta, en la cama correcta, de estar despierto, de estar dormido. Pero no había escapatoria, el de la cama a medio vestir era yo, el de las ojeras y la noche a medias, era yo, y ese par de zapatillas eran mías, si ¡ese par de zapatillas eran mías! Y estaban ahí viéndome, hablándome. La filosofía animista había vuelto, era cierto, ese pedazo de tela naranja con pasadores azules me estaba diciendo que el día se estaba yendo, y que no valía la pena seguir buscando, ya que nada se había perdido, no había que seguir preguntándose, por que no había respuesta, no había pregunta suficiente para la noche anterior, no había pensamiento suficiente para la mujer borrosa , no había memoria capas de retener los besos a medias y mucho menos las lluvias enteras, Era de día, el sol estaba entero, redondo si lo deseaba, caudrado si lo prefería, a rayas con algo de imaginación. La mañana había que había, estaba bien tomarse en serio el nombre y el apellido, el arte y el trabajo, la comida y el agua, las mujeres y el buen Vodka, pero que también todo eso junto a la obligación y el derecho era una gran broma, una broma de mal gusto. No había por qué temerle a los recuerdos quebrados, a las mujeres borrosas, a las lluvias enteras, o las palabras partidas y a todas las personas divididas. Todas esas mitades un día terminaran por hacerse o deshacerse si es necesario, que las noches al igual que los círculos terminan por cerrarse, por completarse y volver a habrirse. Después de todo, no se puede estar a media luna todas las noches, a veces, hay que llenarla, con palabras, con vodka y naranja, con litros de pisco, con el cuerpo entero si es necesario, con toda la ropa que nos falta y nos sobra.
Mis Zapatillas naranjas, es lo único que ahora tengo, lo único que puedo ver sin temor a no reconocerme, sin temor a no ser suficiente. Sé que soy cuando las veo al sol, se que me voy yendo, cuando las veo bajo la lluvia y cuando las hago caminar; las veo y recuerdo que siempre quise ser lo más parecido a lo que imaginaba de mi en los dibujos que solía hacer en las paredes.

Braddy romero Ricalde
San Sebastián Cusco Perú
Miércoles 8 de marzo del 2006
Autor: Braddy Romero | Fecha: 08/03/2006


MODELOS DE PORTADA
Fin de fiesta en el taller SUYOS, la banda completa, listos para dar el concierto del año, y claro, estrenando polos con diseños, algunos propios otros intervenidos con la creatividad que caracteriza a la gente alegre.
Fue una suerte que pudieramos acomodarnos sin dificultades en el estudio de grabación.
Autor: Braddy Romero | Fecha: 03/03/2006


TALLERES EN "SUYOS"
El taller SUYOS con los estudiantes del centro TINKUY, una jornada de diversión y amigabilidad, también agotadora, pero no nos rendimos al sueño ni el hambre, hasta conseguir retratar a Mama Ocllo, al final siempre queda una gran alegría de hacer las cosas bien.
Autor: Braddy Romero | Fecha: 03/03/2006


SUYOS


El proyecto de hacer un equipo con Jorge Portugal y Ana Nishiyama para trabajar con la imagen se ha ido consolidando paso a paso, con muchas ganas de crear y experimentar con los materiales y superficies. No es nada nuevo lo que pretendemos emprender, pero para nosotros es toda una aventura, desde el aprendizaje para vivir en comunidad y la tolerancia que debe de primar en la cotidianeidad. El nombre del taller es SUYOS, por la doble connotación en quechua y español, el primero denota una división en cuatro direcciones del espacio en el estado Inka. En limpio: El Imperio Inca es para América el equivalente al Imperio Romano para la cuenca mediterránea, al igual que Tiahuanaco fue el equivalente a la Grecia antigua. En Tiahuanaco se desarrollaron los conocimientos constructivos, textiles y religiosos, entre otros, que posteriormente los incas desarrollaron. Este imperio se organizaba en cuatro suyos o regiones, que formaban el Tahuantinsuyo (que se podría traducir del quechua como "las cuatro regiones unidas"). Éste abarcaba los territorios en los que se desarrollaron las diversas culturas preincaicas de los Andes. (Esa fue una breve clase de historia encontrada en wikipedia) y la segunda acepción de la palabra que elegimos como nombre para el taller, está en el sentido de pertenencia en tercera persona. Yeso es lo que hasta ahora puedo contar del taller, espero que crézcale número de creadores, para mejores y mayores resultados.
Autor: Braddy Romero | Fecha: 03/03/2006


EL RETORNO DE LOS HÉROES
Lo que pueden ver al lado fue el afiche que nunca se pudo imprimir para la publicidad del recital de poesía.
Este recital de poesía se solía hacer hace 10 años en el Cusco, y reunía a una generación con muchas ganas de hacer de este mundo un escenario para escribir y vivir en poesía. Pero las grandes esperanzas humanas a veces, sólo a veces se desvanecen por la decidía, falta de consecuencia y de fe, si compañeros, la ausencia de fe hizo que aquel sueño de 15 jóvenes se detuviera, cada uno de aquellos poetas se hizo y deshizo en el camino, algunos aún escriben para sus cuatro paredes y algunos amigos adictos a la palabra, otros ya dejaron de hacerlo, y uno de ellos se animó a darle respiración artificial al cadáver para que pueda hablar, para que vuelva del silencio, para hablar y gritar si es necesario. Miguel Fuentes es el nombre del chaman que ha hecho esto posible, con todas las dificultades que significa organizar y reunir a más de una docena de egos creativos. De esa aventura quedo una resaca, algunas historias pícaras y un simpático libro con los textos de los participantes. La noche del recital estuvo algo tibia, pero se hizo gracias a los que escuchaban con estoicismo en tiempos donde nos hemos vuelto consumidores de la imagen en movimiento. La presencia femenina fue numerosa, las poetizas están brotando o simplemente están decidiéndose a salir del silencio. Muchos estilos, muchas vidas, muchas experiencias, bastante amor, bastante reflexión y sobre todo harto entusiasmo.
El próximo año hay la promesa de realizar el recital con mayor sonoridad y mayor concurrencia, hasta entonces.
Autor: Braddy Romero | Fecha: 07/02/2006


CARTA DEL NIÑO A SAN GABRIEL EN NAVIDAD
La carta que presedió al cuadro, espero que esté a la altura de las circunstancias.


Amado Gabriel,

Ha pasado tanto tiempo sin vernos, sin poder hablar, te sorprenderá que llegue una carta mía, yo también estaría sorprendido. Después del incidente con Magdalena aquella mañana en la cripta, nunca más supe de ti. He preferido escribirte antes de ir buscarte, prefiero ser una mesurada brisa de recuerdos antes de que podamos vernos a los ojos. Estuve esperando este momento para poder compartir ciertas tribulaciones que podrían ofender a mi padre, pero siento que tu me las puedes tolerar, sé desde los más hondo de mi propia esencia, que es a ti a quien debo extender mi corazón, eres tú quién me trajo de la mano hasta Maria. Fuiste tú, quien en todo momento se hizo mi sombra y mi sangre, mis lágrimas y mi alegría, eres tú quien me abrazaba cuando la muerte transformo el dolor en perdón. Gabriel, en mis ojos aún retengo con claridad la imagen cuando tus manos hicieron florecer el cetro de José, tu sonrisa protectora en la sinagoga; aquellos días están vívidos en mi como el agua, me refrescan y me brota rocío de los ojos.
Es probable que no sientas la idea del tiempo en ti, ya que como fruto único en la creación estás exento del proceso de reinvención a la que está sometida mi vida. A mi, se me ha hecho algo difícil poder entrar y salir de mi temporalidad y más grave aún es mi dificultad de no poder ser en mi atemporalidad. En mis 33 años con los seres humanos, con mis hermanos, he asimilado la crueldad del tiempo: la memoria, el olvido y la esperanza; es en todas esas aguas en las que suelo hundirme y el cuerpo se me ablanda, entonces aparece la tristeza, mis ojos se nublan y tropiezo con mis propias palabras, es ahí cuando vuelvo a sentir la horrible sombra del miedo, y la infinita oscuridad me devuelve a mi cruz a mi huerto solitario.
Gabriel, existe un animal imposible de atrapar o contener si has perdido la fe, ese animal es la duda. Animal perverso que pasea a veces junto a mi, can traicionero y asesino, que ha intentado arrancarme las manos para suprimir el amor. He peleado sin tregua para alejar sus pervertidos dientes, a veces tuve que esconderme de mí mismo, para disolver a ese oscuro animal en la verdad del universo, sólo así encuentro el descanso y la paz; pero cuando las piernas se me doblan y mi brazo izquierdo traiciona, me invaden la oscuridad y la sal desde los pies a la testa, y lo que ha quedado de hombre en mi, se hace presente, se hace razón y juicio, se hace “duda”. Se iluminan las enmohecidas celdas de la posibilidad para verme a mi mismo en circunstancias disímiles. Gabriel, si mi padre hubiera tomado la decisión de enviarme a Jerusalén en el corazón de una niña, con los huesos de una mujer, con el aliento tibio y el perfume del sándalo y la mirra. Gabriel, no me tomes a mal por lo que voy ha decir, pero ¿Por qué en Jerusalén?, ¿Por qué no podemos volver ya? ¿Cuánto más debemos ver sin misericordia? ¿Y luego del juicio, quién quedará satisfecho con tanta muerte?
¿Vale algo dejar que sigan matándose y rezando? ¿Vale realmente hacer del hombre y su alma un premio para la divinidad? ¿Que estamos esperando de ellos? ¿Por qué tanta mentira edificada y estratificada? ¿Podemos seguir permitiendo que uno sólo de ellos se limpie la boca en nuestro nombre? ¿Es necesario más dolor para poder darles la calma y el sosiego? Gabriel, necesito realmente abrazar a mis hermanos, quiero cumplir mis años junto a ellos. Aunque tu y yo entendemos mucho antes de haber nacido, que ése es sólo un sueño, es el vapor de nuestras tristezas. Nunca podremos volver, ellos ya no son los mismos, nosotros aún persistimos, ellos resisten, ellos son el tiempo, nosotros la entera nada y el indefinido todo. Se hunden en cada letanía, tapan sus bocas y miran como el cielo aún no se decide a volver.
Después de todo, es posible que nuestra distancia tenga mucho de verdad, más que de un sencillo olvido. He mirado el agua que se acumula después de la lluvia y te he podido ver, atrapado en la palabra y en el orden, atado al silencio, negado de poder ver a tu amigo, y de la misma manera estoy yo al otro lado del agua.
Pero ya no más, no más sombras a solas, no más sal, nunca más un cumpleaños sin ti, no más silencio Gabriel. Espero que puedas darle a tus alas el sentido real y vengas conmigo a dar una vuelta por la sencilla ciudad de los hombres, a sus techos, a sus grandiosos bosques, para pisar la hierba y tocar el color de la fruta, el olor de la tierra con el agua. Vamos a estar entre ellos, para hablar y compartir, para escuchar y hacer, para eliminar el dolor absurdo, vamos a trocar la mentira en honestidad, hagamos que ese mundo pequeño y mezquino a los ojos de sus dueños, sea lo que realmente es: el corazón mismo de Dios.

Tuyo siempre
Jesús de Israel
Autor: Braddy Romero | Fecha: 12/01/2006

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Créditos. Diseño, Base de datos: Carlos Rojas. Retrato ( b/n): Eainer Jiménez. Efecto de sonido: Manuel Vargas.
Fotos de pinturas: Manuel Vargas. Carolina Ojeda. Corrección de textos: Iñakapalla Chávez.

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